martes, 19 de octubre de 2010

El día en que las caricias se hicieron dueñas del placer

Hacía tanto tiempo que no se veían, que el contacto entre ambos cuerpos era cuanto menos nuevo. Se notaban perdidos, aislados de la piel del otro, como cuando vuelves a explorar aquella playa en la que veraneabas de pequeño. Se sentían ajenos, pero poco a poco más únidos, cada mano imploraba por el recuerdo del cuerpo del compañero. Las curvas de ella se deslizaban entre los dedos de él, y las rectas de él se insertaban en las manos de ella.

Tanto tiempo sin un encuentro tan próximo, que aunque se sentían desconocidos, no menguaba el deseo. El momento de máximo placer para ella siempre había sido cuando él le rozaba los pezones con la lengua, hoy en cambio todo su cuerpo anhelaba ese contacto. En cambio, él se volvía loco cuando ella le jadeaba en el oido mientras le acariciaba los cabellos, hoy en cambio toda su anatomía deseaba ser la acariciada .

Al fin y al cabo, hoy eran dos chiquillos aprendiendo a amar, desear, y acariciar el cuerpo del compañero de juegos. se sentían como poco libres, porque sabían, o mejor dicho, recordaban los puntos más erógenos de la anatomía del otro.

Conforme se iba acercando el momento esperado de la penetración decidieron que hoy iba a ser el día en que sólo las caricias serían dueñas del placer. Tanto era así que en menos de medio minuto ambos se deslizaban a acariciar con todo su cuerpo el cuerpo del otro, era tanta la implicación de ambos en cada caricia que se inflamaron deseos que ambos creian olvidados, en el mom ento en que las manos de ambos se encontraron comenzaron a subir de ritmo las caricias y el egoismo propio de cada uno hizo que guiaran las manos del otro a su sexo, al centro máximo del placer. La masturbación mutua era algo que en sus muchos años de pareja no se habían planteado jamás, o por lo menos no tan larga ni tan importante como lo era en ese momento.

El orgasmo les llegó a los dos por igual, aunque a ella antes que a él, y como siempre él se reía por esto.

"-Me encanta tener tanta experiencia en el campo de tu cuerpo

-Y a mí que la tengas"

Hacía dos meses que no se habían visto, y aún así todo era nuevo otra vez, porque habian dejado que por una vez...sólo las caricias fueran dueñas del placer