domingo, 14 de febrero de 2010

Mi Luna de Abril




Aquí estoy colandome en su blog, sin su permiso, pero bueno aquí estoy simplemente.
Desde hace unos meses, desde una cálida noche de Abril en la que todos los astros se pusieron de acuerdo para que la conociera, quizá fue mi ángel de la guarda, quizá tan sólo fué eso que la mayoria de gente llama destino, fuera lo que fuese me da igual porque llegó a mi vida como un terremoto.
Ella es la que lo cambió todo, la que me hizo creer en los deseos de las estrellas fugaces, la que me hizo creer en que todavia era posible sonreir, y porque no decirlo, la que me hizo creer que el amor existia en este pobre corazón olvidado, escondido de todo, temeroso de todo.
Ella lo cojió entre sus manos, con mucho mimo, con el mismo con el que solo las musas inspiran a los poetas, con el mismo mimo que las hadas de la noche dejan caer las gotas de rocio en las hojas al alba.
Ella simplemente ella, es la que hace que todo sea como respirar aire fresco cada vez que la veo, ella y solo ella es la inspiradora de estas palabras que fluyen por mis manos.
A veces piensa demasiado y le da vueltas a todo, se enfada consigo misma pensando en que me sentiré molesto porque duerma un ratito mas que yo, pero lo que ella no sabe es lo mucho que me gusta sentir su cabeza en mi regazo, sentir que está tranquila y notar que a cada roce de mi mano en su pelo, o en su cara, su boca esboza una sonrisa, y se acerca mas a mí.
Tan solo ella fue capaz de ser tan sumamente buena de cojer trocitos de su corazón para curar los pedacitos del mio.Mi luna de abril, es ella la que consigue calmarme con solo una sonrisa, aquí me he colado en su blog para dejar huella de por llamarlo de algun modo mis desvarios varios.
Ahora te digo, cuando leas esta entrada quizá te enfades porque me colé en algo tuyo intimo, pero tenia que decirtelo de algun modo.
Sabes que por mucho que me digas este año pasará y aunque no lo creas esta siendo el comienzo de mi felicidad, esa felicidad por fin hallada despues de tantos años.
Quiero que sepas que me da igual que te duermas, que no podamos hacer lo que todos hacen, porque no quiero hacer lo que todos hacen, quiero seguir haciendo lo que nos marque nuestra vida, si nuestra porque desde una noche en que nuestras miradas se cruzaron, arrebataste este pobre corazon y lo llevaste a lo mas alto, junto a las estrellas, para refugiarlo de todo.
Feliz San Valentin, aunque como ya te dije tan solo es una fecha y es lo que quiero que entiendas, que se puede celebrar un dia asi cualquier dia de nuestras vidas, despierta o dormida lo que realmente me importa, es que lo pasé a tu lado.

Te Quiero...

jueves, 11 de febrero de 2010

San Valentín


Hace días que está esperando el momento, es San Valentín, su primer San Valentín juntos. Sabe que la pasión va a dominar ese encuentro, pero ¿en qué momento no lo ha hecho?


Desde que entra por la puerta nota que la tensión se acumula bajo el sujetador, ocasionando una erección de sus pezones y se estremece de la cabeza a los pies cuando él le dice que cenarán en su habitación.


Ha estado toda la tarde preparándose, maquillaje, perfume y sobretodo su mejor ropa y lencería, ya que quiere parecerle todavía aún más atractiva, y ahora realmente le parece poco al entrar en el dormitorio.


Todo está decorado con velas y pétalos de rosa roja, descubre que la mesa de estudio se ha convertido en la mejor mesa de cualquier restaurante famoso, que su ordenador está oculto y los altavoces le dedican una melodía muy conocida por ella, un gran piano y unos grandes recuerdos le llenan los oídos y la mente.


De pronto él la sorprende quitándole el abrigo, no sabe como va a reaccionar, quizá le parecerá excesivo el verla con su mejor vestido, ya que él, aunque elegante, va sólo con su camisa ciruela, y su pantalón negro. Pero sus dudas son resueltas cuando él mirándola a los ojos le dice, poco antes de darle un beso:


-"Estás preciosa, mi vida"


El rubor inunda sus mejillas, pero intenta controlarlo y dedicarle una sonrisa y un beso.


Empiezan a cenar, y a hablar de las cosas que han pasado en estos meses, las risas resuenan por todo el dormitorio, y pronto llega la hora del postre. Un delicioso helado de papaya, mango y violetas, de los que a ella le gustan.


En cuanto acaban de cenar, brindan con dulce lambrusco por muchos meses y muchos san valentines más. Él la conduce con los ojos vendados hasta el baño, donde le ha preparado otra sorpresa.


Al llegar ella nota un olor a jazmín y melón, y una sensación de calor. Cuando él le quita dulcemente el vendaje de los ojos, descubre que le ha llenado la bañera con agua caliente, ha puesto más velas por todo el baño y ha decorado el agua con flores de jazmín. Lo que no acaba de descubrir es de dónde viene el olor a melón, hasta que él le desliza por el hombro descubierto, algo bastante fresco. Una copa de sorbete de melón. Una vez bebida hasta llegar al fondo, él comienza a desabrocharle la cremallera del vestido, que, al final, resbala por su cuerpo, dejándolo cubierto solamente por un conjunto de lencería granate, sobre el que se para a besar cada uno de los puntos del encaje.


Ella por su parte empieza a soltar los botones de su camisa, rogando porque no lleve camiseta bajo, y no, ahí aparece su piel, tan besable como siempre. Se dedica también, torpemente por los nervios, a desabrochar los botones del pantalón, hasta que él le frena la mano y le susurra al oído que esa noche la tiene que disfrutar ella. Enfurruñada, deja caer sus manos a ambos lados de su cuerpo, pero se deja hacer.


La lencería acaba deslizada dentro del lavamanos, y ella, estremeciéndose por las caricias que recibe sobre sus senos, su cadera, y su sexo. La ayuda a introducirse en la bañera, y lentamente, con una esponja, le moja el cuerpo. Ella le pide que se meta también a la bañera, y él accede, no puede evitar mostrar el deseo que ella le ha despertado.


Poco a poco, muy lentamente, van mojándose los dos, los sexos de ambos palpitan anhelantes pidiendo a gritos que el otro se acerque un poco más. Al final ambos obtienen lo que desean, la estrecha cercanía del otro, tan cerca están, que la mano de él no puede evitar escurrirse dentro de ella, y ella aprovecha la ocasión para masturbarle muy despacio, para hacer que su deseo crezca todavía más si cabe.


Conforme las caricias románticas aumentan el ritmo, aceleran la pasión, la respiración y el deseo, hasta que al final él se sienta, y la acomoda encima suya, de manera que puedan hacer el amor mirándose a los ojos, y viendo el deseo que ambos se profesan. El sexo de ella cada vez aprieta más el pene de él, anunciándole que está a punto de correrse, él sonríe de satisfacción y ella con un largo gemido tiene el primer orgasmo de la noche. Poco a poco, ella se levanta y lo ayuda a él a hacer lo mismo, colocándolo debajo del chorro del agua, y ella se arrodilla en el suelo de la bañera y empieza a lamerle el pene, que sabe a sexo y jazmín, lo introduce en su boca mientras lo masajea con su dedos en la base.


Intenta que tenga el mejor orgasmo de su vida, y al parecer por su cara, y sus manos enredándose en el pelo de ella lo está empezando a conseguir, mas cuando está a punto de venirse dentro de la boca de ella, le dice con voz ronca:


-"Quiero correrme en tus tetas"


Y esas palabras se convierten en órdenes para ella que sigue masturbándolo y amasando sus testículos con la otra mano. Al final debajo del chorro de agua y con la pasión inundándole la voz, grita:


-"¡Me corro! ¡Oh mi vida, me corroooo!"


Y el semen inunda los pechos de la chica. Él la coge de la mano y la obliga a levantarse, mientras le da un beso largo y apasionado, y pega su cuerpo al suyo. Él la empieza a masturbar de nuevo y ella de lo excitada que está, eyacula salpicando sus piernas, las manos de su amado, sus piernas y hasta los pies de él. Debido al intenso orgasmo, él tiene que sostenerla, para evitar que se caiga.


De aquí en adelante ella se deja hacer, hasta que cansada, se deja llevar en brazos a la cama, donde ocho horas más tarde levantará, abrazada a él, y no sabrá si se ha corrido en sueños, o sigue mojada todavía por la gran sesión de sexo que ha sido su regalo de San Valentín, sólo los restos de cera encima del escritorio y en el baño le recordarán que todo fue real.