jueves, 28 de enero de 2010

Polvo de Estrellas

Después de muchas noches sin dormir, me doy cuenta de que sólo puedo dormir al lado de él, sólo descanso mientras duermo a su lado, y lo que es peor, sólo duermo en paz si él duerme conmigo.

Releyendo cosas escritas por los dos, me doy cuenta, también, que desde hace mucho tiempo somos la estrella fugaz uno del otro, somo el deseo cumplido de la otra mitad y por ello, es todo tan fácil.

Nuestra historia se remonta a cuando el polvo de estrellas empezaba a flotar por el aire, esa noche todo brillaba de una manera especial, no sé si porque era abril y podría empezar a llover en cualquier momento, o porque simplemente todo brilló por y para nosotros dos.

En poco tiempo todo empezó a volverse frenético, sin conocernos, nos buscabámos, preguntábamos uno por el otro, mirábamos tres veces más a nuestro alrededor, por si nos encontrábamos, y lo malo es que eso no ocurría.

Y gracias a una duendecilla a la que le gusta juntar corazones, nos volvimos a encontrar en el mundo cibernético, y de ahí, a un escenario idílico como puede ser la playa, un parque a la luz de las estrellas, y el mejor de los primeros besos, en sus brazos, con el mar y el cielo de fondo, y unos grandes ojos verdes fijos en mí. Ese 14 de junio besé dos estrellas, y desde ese día, no he dejado de agradecer a lo que sea que fuera que me hizo estar rodeada de polvo de estrellas ese día 19 de abril.

Por todos esos momentos, sólo puedo estar agradecida de (tomando una frase de un gran amigo, gracias Ángel) ser media naranja entre tanta mandarina.

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