sábado, 7 de marzo de 2009

Conversiones


Es una noche oscura, tan oscura que ni siquiera veo mis pies descalzos mientras corro por la calle. Estoy buscando a alguien, ese alguien que ha penetrado en mis sueños de una manera, tan intensa que ha sido capaz de despertarme. Por fin llego a la plaza mayor, y veo su figura, comprendo que me ha estado esperando, mientras, me lee el pensamiento y confirma mi teoría. Sus ojos me observan atentamente, como si quisiera grabar mi imagen en su mente. Yo miro su rostro, un rostro enmarcado por una melena oscura, tan oscura como la noche, detengo mi mirada en sus labios, rojos como la sangre que delimitan su boca, que está semiabierta.
Por primera vez soy capaz de ver esos dientes tan blancos y mientras me acerco para tocar su rostro, descubro sus colmillos, blancos y perfectos. Acaricio sus pómulos, su línea del mentón y sus labios. Y me detiene la mano con un movimiento tan rápido que soy incapaz de asimilarlo. Me acerca, me rodea entre sus brazos y me susurra en el oído:
-Pequeña, deberías tenerme miedo.
-¿Por qué? Eres muy hermosa.
-No soy una persona, soy un monstruo-su voz y su aliento en mi cuello, me obligan a cerrar los ojos de placer.
-Si fueras un monstruo no serías tan bella.
-Soy como una flor carnívora, te muestro algo que te da confianza para atraerte.
-Entonces no quiero separarme de ti nunca.
Me separa de ella y me mira a los ojos. Me besa los pómulos, los parpados y, por último, los labios. En ese beso, llena mi boca de su sangre haciéndolo más placentero si puede. Con otro movimiento, igual de rápido que el anterior, corta el beso. Yo continúo con los ojos cerrados, y sigo acariciándole la palma de la mano, me sujeta el mentón y me obliga a mirarle.
-¿En serio eres capaz de renunciar a tu vida por mí?
-Siomara, ¿por qué no crees lo que digo?
-¿Cómo conoces mi nombre?
-Tú me lo has dicho en ese beso-contesto notando como toda la sangre se me sube a las mejillas.
-…debió ser la sangre…
-Entonces, ¿eres capaz de creerme?
En vez de responder a mi pregunta, me acerca a su boca y me besa de nuevo. Yo sigo firmemente asida a ella, y choca sus labios con mi cuello. Noto un dolor tan punzante como placentero, y mi sangre pasa a fundirse con la suya.

* * * * *
Me despierto y me incorporo. Veo la habitación y descubro que las ventanas siguen cerradas. Inclino mi cabeza, la veo dormida a mi lado, y la beso en la frente.
-¿Recuerdas ese día en el que te entregué mi vida? Hoy he vuelto a soñar con mi conversión. Te amo por haberme regalado esta vida a tu lado.

5 comentarios:

estela dijo...

precioso ese placer que da la mezcla del sueño con la realidad.

me encantó.

un beso.

Menda dijo...

Mmmmm, me gusta...y mucho. Aunque los vampiros, ains..........

Menda dijo...

Dios, he vuelto por mirar la foto, te lo juro..........

Druida de noche dijo...

Dicen que después de la mordedura, crees vivir un mundo real, y en realidad estás vegetando en un rincón cualquiera mientras es la vida la que sueña a través tuyo..

Anónimo dijo...

Lindo tu poema es muy apasionado y sangrienta a la vez...