jueves, 17 de diciembre de 2009

Directores de cine


Me hace gracia pensar en la facilidad y la soltura con la que hoy he aparecido delante de una cámara, desde siempre me ha gustado el mundo audiovisual, y, a menos que esté actuando, una cámara de video (las de fotos me son indiferente) me impone mucho respeto, en cualquier sentido y situación, desde tener que grabar un video para un amigo, como tener que descubrir que alguien me ha grabado cantando o en cualquier otra situación personal.


De un tiempo a esta parte, me propusieron aparecer en una pelicula, más bien corto, personal e intransferible, llevaba seis meses dándole vueltas y hoy he sido yo misma la que casi le da el play a la cámara. El director y cámara de la cinta está muy contento, me ha hecho llegar su cálida aprobación, con lo que estoy contenta por haber estado serena ante la cámara, haber complacido a mi director y sobretodo, por saber que he hecho un buena trabajo.


Sí Juan, hoy por fin me lo creo, cuando he visto el vídeo me he quedado impresionada, pensaba que iba a ser mucho más forzado, pero era todo tan natural, como si hubiera nacido para ello. Tanto me ha gustado que ya estoy intentando escribir el guión para nuestra próxima película, y en esta, quisiera que me hicieras el favor de hacer una aparición estelar tú también, convirtiéndome a mí en directora, guionista y cámara, y haciéndome disfrutar de tu naturalidad ante la cámara. Espero que todo esto no te haga sentir forzado a hacerlo. Simplemente me ha gustado la experiencia y pensaba que tenía que agradecértelo, por eso tienes aquí esta entrada en el blog.


Saludos a todos!

lunes, 5 de octubre de 2009

Regalos


Preparo la maleta. Corrijo: termino de preparar mi maleta, llevo dos semanas preparándola y él todavía no sabe nada. Bueno, sólo sabe que tiene que preparar una maleta con ropa para tres días y algo de abrigo, aunque espero que no llueva, si no al traste la sorpresa.

Lo difícil es guiarlo hasta donde debo llevarlo, ya que él es quien conduce, llevo intentando ingeniarmelas desde que se me ocurrió la idea, y creo que lo más plausible será simplemente decirle las salidas que debe coger. Supongo que le gustará, sí, no ha estado y es un sitio que le gustaría visitar. Probablemente me llame tonta o exagerada, pero es su regalo, y no quería escatimar, ni gastos ni ideas. Por lo que pensé "Adelante, a por todas" y aquí estamos, tú, Diario, y yo esperando a que me recoja con el coche para coger "carretera y manta" como diría aquella frase hecha, tardaremos un día en llegar, pero será divertido, yo indicando y él siguiendo instrucciones. Sí, definitivamente, le gustará y va a ser muy divertido.

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Aquí tienes tu pista, ahora no te vas a fiar de mí en mucho tiempo, pero te aseguro que de esta sorpresa no te libras :D

Ninakupenda coco

viernes, 21 de agosto de 2009

De vuelta

Después de estar desaparecida alrededor de un mes, me excusaré diciendo que internet desapareció de mi casa por unas causas que no vienen al caso en esta consecuencia.
El caso es que ahora me enfrento a un blog que lleva desactualizado tres meses, con lo que he dicho... aunque tenga que contarles mi vida, voy a actualizar que sepan que sigo viva... Y aquí estoy.

Pues como desapareceré todavía un poco más, creo... FELIZ VERANOOOO!!!!!!

sábado, 23 de mayo de 2009

"Promoción"

¡Wolas! Bueno hoy directamente dejaremos de lado ese intento de intento de literatura que hago o intento colgar todos los días que puedo. Hoy quiero acercaros este blog, porque me parece que es una idea muy loable la que ha tenido esta chica, y me gustaría ver si podeis fomentar su difusión, y si alguno de vosotros puede ayudar. Es lo mínimo que puedo hacer teniendo en cuenta que mi casa es pequeña, tengo ya una perrita y no cabemos más, pero yo intentaré seguir difundiéndolo. Así que espero que intenteis al menos seguir su foro y promocionarlo un poquito, a ver is podemos sacar a estos animalitos de la calle.

http://difusionesanimalessinmedida.blogspot.com

¡Saludos!

miércoles, 6 de mayo de 2009

Juegos


Suena la música de un timbre, en ningún momento ella hubiera pensado que él tuviera un timbre tan “musical”, por no decir ridículo. Le entra la risa mientras piensa que quizá esto no es buena idea, total hace mucho tiempo que no se ven y sólo hablan por internet.

<< -¿Te parece bien a eso de las 8 en mi casa?

-Sí, pero el plan sigue siendo una cena, ¿no?

-Claro, si quieres podemos ver alguna película.

-No, conociéndote será mejor que sólo quedemos para cenar. >>

Y ahí estaba ella, a las 8 de la tarde, frente a la puerta de su casa, tocando un timbre musical y ridículo, y sintiéndose incómoda por ello. Y en ese instante, se abre la puerta y ella reconociendo la cara de su amigo se alegra de verlo. Pero no descubre hasta después de pasados unos segundos que él va vestido con sólo una toalla. Ella se ruboriza, no quiere pensar que él lo ha hecho a posta, pero en realidad sabe que sí ha sido así.

Mientras ella divaga en sus pensamientos, él le sonríe pícaramente, y se acerca a su oído.

-¿No dijiste que no te importaría verme así-susurra-, y que me conoces en todos los sentidos? Pues parece que tus mejillas no opinan lo mismo.

Por parte de ella, sólo se escucha un suspiro, no ha cerrado los ojos, como él había pensando que haría, simplemente ha suspirado, sintiéndose, una vez más, parte de su juego, y alegrándose por ello, al fin y al cabo, le gusta “jugar” con él.

A ese suspiro se le suma una sonrisa de burla, mientras le susurra con toda la delicadeza que es capaz de reunir:

-Quizá mis mejillas no opinen lo mismo, pero ambos sabemos que esa toalla no va a durar más de dos minutos en el momento en que cierres la puerta.

-¿Y si no la cierro?

-Pues nada, que disfruten los vecinos.

En ese momento, las manos de ella, se dirigen en busca de las de él, que están sujetando la toalla, y las desprende de ese simbólico abrazo, la toalla se desliza suavemente al suelo, y ambos descubren con una sonrisa que el juego ha empezado.

Se miran a los ojos, todavía sonriendo, y cierran el espacio, ya mínimo, entre ellos. Ella, juguetona, desliza sus manos por la cadera del chico.

-Espera, que cierro la puerta.

-¿No querías que te vieran los vecinos?

-Sí, pero tú eres muy vergonzosa.

-No van a verme la cara, ¿qué más da?

-Vamos a mi cuarto, estaremos más cómodos-el juego comienza a convertirse en la espiral a la que ambos se han acostumbrado.

El camino, ya conocido por ella, se hace corto, más que nada, porque los besos y susurros de él en su oreja no le auguran precisamente tranquilidad. Se siente caliente, tanto que, sin darse cuenta, ha comenzado a desabrochar los botones de su blusa.

Al llegar a la puerta de la habitación, ella prefiere hacer el juego un poco más arriesgado.

-¿Vamos al comedor?

-¿Qué?

-Ven al sofá-dice adelantándose, para que él la siga.

Una vez llegados al sofá, ella le indica que se siente, mientras se pone a horcajadas sobre él, y le va dando besos. El chico con los ojos cerrados, va desabrochando el cierre del pantalón de ella, ella simplemente se dedica a besarlo y mover delicadamente sus caderas. Los suspiros de él se incrementan de ritmo y al final los últimos botones de la blusa acaban esparcidos por el cuarto debido al violento estiramiento de él.

Ella se ríe, y le muerde despacio una oreja, las masculinas manos del joven le aprietan los pechos por encima del encaje negro, provocándole unos pequeños gemidos e indicándole a él que está lista para pasar al siguiente nivel.

La mueve delicadamente hacia un lado, y la sienta, a su lado, en el sofá, ella, dejándose hacer, se deshace de las sandalias, con un simple movimiento de sus pies.

La erección de él está en su punto álgido, y ella, mientras él le besa el cuello y le acaricia el pelo, se inclina a besar su pene. Se siente poderosa, ahora el final del juego depende de ella.

Lo lame lentamente de abajo a arriba y él le desabrocha el sujetador. Ella se introduce su polla en la boca, y él gime por primera vez desde que esta con ella, cansado de recibir placer y no poder darlo, le acaricia la espalda para que ella se levante, le contempla los pechos, con sus pezones erectos, y pellizca el izquierdo, ella arquea la espalda todo lo que le permite el sofá. La mano libre de él busca su sexo, y para ello se deshace del pantalón y de la ropa interior de ella.

-Ahora estamos en igualdad de condiciones, pequeña-susurra extasiado de placer, mientras agarra el condón que ella llevaba en su bolsillo y se lo pone.

Ese susurro le indica a ella el siguiente paso, vuelve a sentarse a horcajadas sobre él, mientras él se introduce en su interior, entre ambos comienzan a marcar un ritmo conocido para los dos, parecen mecerse tranquilamente entre ese abrazo y los besos, pero realmente ambos están concentrados en entregarse al otro y darle todo el placer que los dos contienen. En cierto momento en la cabalgada, él comienza a acariciarle el clítoris, y ella, llena de ganas, se lame los labios cerrando los ojos.

Ambos vuelven a buscarse las bocas, sedientos del aire que el otro contiene en sus pulmones. Con una embestida más fuerte que las demás, él se viene dentro de ella, pero sigue acariciando su sexo, de manera que pocos segundos después con un brusco beso en el cuello de él, ella se corre. Ambos, sudados de pasión y sexo, sonríen.

-¿No habías venido a cenar?

-Sí, pero hemos empezado por el postre.

Y los dos, todavía riendo, se ponen un poco de ropa encima para empezar a disfrutar de la cena, sabiendo que probablemente después repitan el juego del postre.

sábado, 28 de marzo de 2009

Día Mundial del Teatro


Como buena actriz, hoy ha sido un día muy significativo para mí, tanto por "reivindicar" ese día que es especial para casi todos los actores y actrices que han empezado (o estamos empezando) en este tipo de arte, como por el hecho de las proposiciones y "méritos" que he recibido hoy.

Mi gran amigo Nelo ha estrenado hoy su corto, "Marxa Enrere" del que es el padre total y poderoso ( para que luego digas :P) pero como todos los que ayudamos en su crecimiento, me siento parte de ese estreno. La presentación ha sido muy sentimiental, pero imagino que es lo lógico sabiendo que es su sueño el conseguir estas cositas que pueden parecer pequeñas, pero que van adelante y algún día se convertirán en excelentes y grandiosos proyectos.

Por otra parte, otro gran amigo, como es Jesús (va por ti Pollo :P) me ofreció hace poco un papel en un corto que quería grabar si su guión era seleccionado, la llamada la recibí hace unos días, pero hoy, al encontrarnos, la noticia se ha hecho más real, y la emoción, por consecuencia, ha crecido. Son proyectos que como ya he dicho parecen pequeños pero tanto para ellos como para mí suponen un gran paso, porque son logros en nuestro camino hacía nuestra meta que para los tres parece tener algo en común, hacer felices a la gente que nos rodea con unas cuantas imagenes audiovisuales, o escénicas.

Y, para terminar, no podía marcharme sin dejaros el manifiesto que ha creado Augusto Boal (Dramaturgo, escritor y director de teatro brasileño) para el día de hoy, probablemente mis compañeros de la Escuela Municipal de Teatro de Mislata (EMTM) de los grupos de iniciación de juveniles y de adultos lo hayan leído en la representación que han hecho hoy, pero yo he faltado, así que dejo este pequeño homenaje al teatro citando estas palabras que tanto dicen:

Todas las sociedades humanas son espectaculares en su vida cotidiana y producen espectáculos en momentos especiales. Son espectaculares como forma de organización social y producen espectáculos como este que ustedes han venido a ver.

Aunque inconscientemente, las relaciones humanas se estructuran de forma teatral: el uso del espacio, el lenguaje del cuerpo, la elección de las palabras y la modulación de las voces, la confrontación de ideas y pasiones, todo lo que hacemos en el escenario lo hacemos siempre en nuestras vidas: ¡nosotros somos teatro!

No sólo las bodas y los funerales son espectáculos, también los rituales cotidianos que, por su familiaridad, no nos llegan a la consciencia. No sólo pompas, sino también el café de la mañana y los buenos días, los tímidos enamoramientos, los grandes conflictos pasionales, una sesión del Senado o una reunión diplomática; todo es teatro.

Una de las principales funciones de nuestro arte es hacer conscientes esos espectáculos de la vida diaria donde los actores son los propios espectadores y el escenario es la platea y la platea, escenario. Somos todos artistas: haciendo teatro, aprendemos a ver aquello que resalta a los ojos, pero que somos incapaces de ver al estar tan habituados a mirarlo. Lo que nos es familiar se convierte en invisible: hacer teatro, al contrario, ilumina el escenario de nuestra vida cotidiana.

En septiembre del año pasado fuimos sorprendidos por una revelación teatral: nosotros pensábamos que vivíamos en un mundo seguro, a pesar de las guerras, genocidios, hecatombes y torturas que estaban acaeciendo, sí, pero lejos de nosotros, en países distantes y salvajes. Nosotros que vivíamos seguros con nuestro dinero guardado en un banco respetable o en las manos de un honesto corredor de Bolsa, fuimos informados de que ese dinero no existía, era virtual, fea ficción de algunos economistas que no eran ficción, ni eran seguros, ni respetables. No pasaba de ser mal teatro con triste enredo, donde pocos ganaban mucho y muchos perdían todo. Políticos de los países ricos se encerraban en reuniones secretas y de ahí salían con soluciones mágicas. Nosotros, las víctimas de sus decisiones, continuábamos de espectadores sentados en la última fila de las gradas.

Veinte años atrás, yo dirigí ‘Fedra’ de Racine, en Río de Janeiro. El escenario era pobre: en el suelo, pieles de vaca, alrededor, bambúes. Antes de comenzar el espectáculo, les decía a mis actores: “Ahora acaba la ficción que hacemos en el día a día. Cuando crucemos esos bambúes, allá en el escenario, ninguno de vosotros tiene el derecho de mentir. El Teatro es la Verdad Escondida.”

Viendo el mundo, además de las apariencias, vemos a opresores y oprimidos en todas las sociedades, etnias, géneros, clases y castas, vemos el mundo injusto y cruel. Tenemos la obligación de inventar otro mundo porque sabemos que otro mundo es posible. Pero nos incumbe a nosotros el construirlo con nuestras manos entrando en escena, en el escenario y en la vida.

Asistan al espectáculo que va a comenzar; después, en sus casas con sus amigos, hagan sus obras ustedes mismos y vean lo que jamás pudieron ver: aquello que salta a nuestros ojos. El teatro no puede ser solamente un evento, ¡es forma de vida!
Actores somos todos nosotros, el ciudadano no es aquel que vive en sociedad: ¡es aquel que la transforma!

sábado, 7 de marzo de 2009

Conversiones


Es una noche oscura, tan oscura que ni siquiera veo mis pies descalzos mientras corro por la calle. Estoy buscando a alguien, ese alguien que ha penetrado en mis sueños de una manera, tan intensa que ha sido capaz de despertarme. Por fin llego a la plaza mayor, y veo su figura, comprendo que me ha estado esperando, mientras, me lee el pensamiento y confirma mi teoría. Sus ojos me observan atentamente, como si quisiera grabar mi imagen en su mente. Yo miro su rostro, un rostro enmarcado por una melena oscura, tan oscura como la noche, detengo mi mirada en sus labios, rojos como la sangre que delimitan su boca, que está semiabierta.
Por primera vez soy capaz de ver esos dientes tan blancos y mientras me acerco para tocar su rostro, descubro sus colmillos, blancos y perfectos. Acaricio sus pómulos, su línea del mentón y sus labios. Y me detiene la mano con un movimiento tan rápido que soy incapaz de asimilarlo. Me acerca, me rodea entre sus brazos y me susurra en el oído:
-Pequeña, deberías tenerme miedo.
-¿Por qué? Eres muy hermosa.
-No soy una persona, soy un monstruo-su voz y su aliento en mi cuello, me obligan a cerrar los ojos de placer.
-Si fueras un monstruo no serías tan bella.
-Soy como una flor carnívora, te muestro algo que te da confianza para atraerte.
-Entonces no quiero separarme de ti nunca.
Me separa de ella y me mira a los ojos. Me besa los pómulos, los parpados y, por último, los labios. En ese beso, llena mi boca de su sangre haciéndolo más placentero si puede. Con otro movimiento, igual de rápido que el anterior, corta el beso. Yo continúo con los ojos cerrados, y sigo acariciándole la palma de la mano, me sujeta el mentón y me obliga a mirarle.
-¿En serio eres capaz de renunciar a tu vida por mí?
-Siomara, ¿por qué no crees lo que digo?
-¿Cómo conoces mi nombre?
-Tú me lo has dicho en ese beso-contesto notando como toda la sangre se me sube a las mejillas.
-…debió ser la sangre…
-Entonces, ¿eres capaz de creerme?
En vez de responder a mi pregunta, me acerca a su boca y me besa de nuevo. Yo sigo firmemente asida a ella, y choca sus labios con mi cuello. Noto un dolor tan punzante como placentero, y mi sangre pasa a fundirse con la suya.

* * * * *
Me despierto y me incorporo. Veo la habitación y descubro que las ventanas siguen cerradas. Inclino mi cabeza, la veo dormida a mi lado, y la beso en la frente.
-¿Recuerdas ese día en el que te entregué mi vida? Hoy he vuelto a soñar con mi conversión. Te amo por haberme regalado esta vida a tu lado.

sábado, 21 de febrero de 2009

Baile frenético


Así me siento, como si estuviera bailando un baile tan frenético como arrítmico, porque unas veces estoy y otras me voy, unas veces muevo los pies y otras las manos, unas veces odio y otras deseo. Y este baile me hace sentir desprotegida, tanto como si estuviera desnuda, pero a la vez soy una bailarina fuerte, que es capaz de aguantar el dolor de pies por crear una bella coreografía.

Es tan contradictorio...es como bailar un sensual tango con una persona que no amas, y un vals con una persona a la que deseas físicamente. Es estrechar el cuerpo de alguien a quien odias y alejar el cuerpo que persigues.

Es ser vampiro cuando quieres ser hombre lobo, y dejarte morder cuando quieres seguir vivo, es cortar una rosa cuando quieres el rosal, es soñar cuando quieres estar despierto y es tener pesadillas cuando tienes el alma tranquila.

Pero a pesar de sufrir este tormento al bailar, vida mía, sigue bailando conmigo este dulce vals, sigue guiándome por los pasos de este dulce tango, continúa mordiendo mi cuello, yo no deseo ser una bailarina, sólo quiero ser una mujer. Una mujer normal, corriente y sin nada que temer porque te siento a mi lado.

Sin embargo lo más importante de todo es saber que este baile se escribió hace más de un año y mis puntas de ballet todavía son capaces de sostenerme por la fuerza de mis propios pies.

domingo, 4 de enero de 2009

¿Errores?


Se escucha el sonido de unos tacones, aparecen las curvas de una mujer en escena, simplemente tratando de sentarse en el mullido sofá. Lo hace relajadamente, se recuesta y se inclina de manera que queda hueco para otra silueta masculina que también se sienta en el sofá, cerca de ella, y se acomoda apoyándose en el pecho de ella, dado que la película les parece interesante a ambos.

Ella le pide permiso para acariciarle los cabellos, él mirándola a los ojos se lo concede. Pasan unos minutos, pero podrían haber pasado fácilmente varias horas, en silencio, y cuando ella lo escucha suspirar, le pregunta qué sucede. Él simplemente le dice que no se preocupe, pero que sus caricias le han provocado un escalofrío, la columna brillante que es su cuello de mujer se inclina en un ademán de asentimiento a su respuesta.

El hombre se remueve contra sus pechos, y le pide si por favor puede apartarse el suéter que lleva encima de la camisa, ya que le molesta en la oreja, ella se inquieta un poco, pero le dice que vale, aunque también le confiesa que la camisa lleva un pequeño bordado, y él, aunque molesto, vuelve a recostarse contra ella. Al cabo de un par de minutos ella lo ve moverse furioso contra la rosa de la camisa, y le comenta de taparla con una sábana o de, directamente, desabrocharla y que él se apoye en la suave superficie lisa del sujetador. Dada la confianza de los dos, se decantan por la segunda opción, de manera que ella, si no fuera por la cercanía de él, tendría frío.

Ella retoma la tarea de acariciarle el pelo, mientras él asciende la mano y comienza a acariciar el pecho de ella, intranquila da un respingo y él le pregunta si está molesta, tan cerca de sus labios que en vez de oírlo lo descifra por el susurro de su aliento. Ella, casi inmovilizada por la mirada tan masculina y penetrante que le observa los labios, responde, tímida y entrecortadamente, que no. Pero aún así, sus caricias la van haciendo estremecer cada vez que esos dedos, que ahora le parecen salvajemente alocados, la rozan.

Al final, la que suspira es ella y él, repitiendo la pregunta que antes hiciera ella, la interroga queriendo saber si está bien. Sus delicadas mejillas rojas por el momento se inclinan hacia arriba formando una sonrisa, y le responde acercándose un poco más, si es que eso era posible, que las venganzas con ella no sirven. Él, extrañado, le pregunta el motivo de sus palabras y ella, en silencio, acaba de cerrar el espacio que quedaba entre las bocas de ambos.

El hecho de que ella no lleve suéter y su camisa esté desabrochada, les pone las cosas más fáciles, él por su parte siempre ha querido sentirla, lo que todavía les da más facilidades. No pueden hacer ruido, la gente está durmiendo detrás, y ninguno quiere despertarlos, y eso todavía los incita más a besarse y acallar mutuamente los suspiros y gemidos del otro. Debido a eso tampoco quieren profundizar mucho más en esos descubrimientos que están haciendo ambos, pero las manos hablan por ellos, y se deslizan suavemente. Las de él, a sus pechos, las de ella a su pantalón.

Las manos de él dejan paso a sus labios, y ella estira su columna como su fuera un arco vibrante debido al palpitante placer que se acumula en sus pezones y empieza a bajar hacia su ombligo, él parece querer succionar su ser, y cuando ella le pide que por favor se detenga, que no puede más, él le susurra al oído: “Eres mejor que todo el chocolate del mundo”, y ella se abandona a sus labios y al cuerpo de ambos, porque sabe que él adora el chocolate, y que ella está convirtiéndose en su nueva adicción.
Las manos de ella, de nuevo, retoman la tarea de deshacerse del pantalón vaquero que las detiene, una vez lo logran, ella ve recompensadas sus esperanzas, allí se alza lo que busca su centro cerebral del placer. Lo que ambos saben que ocurrirá a partir de este momento, les asusta y les excita todavía más. Ella suavemente se introduce entre la ropa interior de él y su piel, y acaricia el bastón de jade que, acusadoramente, la señala como la próxima víctima de su cacería. Él suspira tan fuerte que ella se siente poderosa, y por ello se despide con una caricia, todavía más tenue, de su virilidad, y le besa los labios con furia, como indicándole, que ninguno de los dos puede frenar esa lujuria que se ha apoderado de la noche.

Ambos se levantan del sofá, y con cuidado de no hacer ruido y despertar a nadie, se dirigen a la habitación vacía que está al lado del comedor. Se reclinan hacia la cama y, antes de llegar a la mullida superficie, todo rastro de tejido entre ambos cuerpos ha desaparecido. Con suavidad, ambos se miran, se sonríen y comienzan de nuevo las caricias. Ella, ya sin miedo, gime ante el roce de la mano de él entre sus piernas, y la masculinidad de él se acerca con un movimiento de sus caderas anhelantes.

El preservativo lo pone ella con manos hábiles y desesperadas, y después, la primera acometida se acompaña de un gemido ronco de la garganta de él. Ambos saben que no les resta mucha distancia de las estrellas, y por ello se besan frenéticamente varias veces antes de saber que el aire empieza a faltarles, y que sólo deben mirarse a los ojos en ese momento crucial para ambos. Los gemidos y suspiros se suceden cada vez más rápido, hasta que al final, mientras ambos susurran el nombre del otro, viajan disparados a la Vía Láctea en un cohete blanco que despega con frenesí. Se dan un último beso, mientras se levantan y ambos van a lavarse después de la pasión que ha inundado el cuarto por un momento. Una vez arreglados, salen del dormitorio, y se dirigen de nuevo al sofá.

Se escucha el sonido de unos tacones, aparecen las curvas de una mujer en escena, simplemente tratando de sentarse en el mullido sofá. Lo hace relajadamente, se recuesta y se inclina de manera que queda hueco para otra silueta masculina que también se sienta en el sofá, cerca de ella, y se acomoda apoyándose en el pecho de ella, dado que la película les parece interesante a ambos, pero la película ha acabado hace rato, de modo que la ponen de nuevo, y se ríen de las canciones y movimientos de los personajes.

Ambos saben que no se gustan, que sólo son amigos, y que ese hecho no volverá a repetirse nunca, pero nunca es bueno decir que no repetirás los errores, y mucho menos cuando tu propio amigo, va a encubrirte y ayudarte a errar de nuevo.